Montones de hojas secas ruedan calle abajo
como las partituras de una vieja tormenta
que no siempre sabemos escuchar
sin caer en la soberbia
de sentirnos sus intérpretes
Bernardo Valdes. La indiferencia
domingo, 22 de noviembre de 2009
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Me encanta pisar las hojas secas en otoño, deberían proclamarlo deporte olímpico. Mejor nos iría.
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