Mi violín canta las noches de verano,
aulla lastimosamente como un gato en el tejado,
ronrronea si acaricias sus cuerdas.
Mi violín abacora a las violas,
y les escribe versos de amor,
pero siempre las avandona y las deja llorando.
Mi violín dermatoesqueleto de roble,
y fantasmagórico ser,
esta solo,
y alimenta su alma que son melodias que solo encuentro yo.
domingo, 11 de octubre de 2009
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