lunes, 30 de agosto de 2010

Chile con carne.

No pueden tapiar el cielo.
Soy el error que no he cometido. Piso alto, ventanas, ruidos.
Mis uñas podrían crecer hasta matarme,
mis dedos doblarse hasta romper, correr, callar a esos ojos que odio, trepar, escalar el podium.

Me envuelvo de piel y carne y me mantengo bien adentro en el agujero, cuento decenas, cientos, tuertos.

Y miro crecer desde arriba la hierba en la tumba de Walt,
el miedo en las calles a Virginia Wolf,
las botas de Bob aun sin gastar
el olor a sudor en Nueva York.

Y pienso si solo son animalitos tanto como lo soy yo,
o si me alcanzan los bolsillos para cenar chile con carne.

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