domingo, 8 de agosto de 2010

Pues eso.

Y me bebo una taza más y noto como se me acelera el ritmo cardíaco,tal y como ronca Tom Waits y como se encoje y se despliega por bisagras metálicas, arcaicas. Destrozando a ladridos cada una de las bocanadas de aire; o envolviéndolas de siluetas de saxofón y piano (que son mujeres).
Me gusta su cara, de la esquina de un edificio, o de un trozo de mármol lleno de aristas, siempre rodeada en el humo, zarandeante, redondo y de espiral (contra él, que es tan picudo y a la vez tan de carne).
Me duele el estómago, me gusta como escupe este hombre al micrófono, me pesa la cabeza como un ancla pero no la puedo dejar caer. Ojalá los ojos estuvieran en los dedos, ojalá los brazos no pesaran tanto , me agota este envoltorio dando vueltas y vueltas de voz de Tom Waits.

No hay comentarios:

Publicar un comentario