lunes, 30 de agosto de 2010

Viernes.

Y entramos en otro bar.
"¡Pasen, pasen y vean a la gallina con cuerpo de mujer, a la mujer-erizo!" y pasamos, cientos , millones, arremolinándonos en la puerta.
"¡ Pasen, pasen y apoyen sus brazos en nuestras pegajosas barras!" y nos pegamos en una ristra incontenible de brazos, iluminados por la luz rosada de las zaralulas que revolotean y canturrean arriba.
Descendemos hasta hacernos diminutos, casi tanto como las personas en el puerto y miramos hacia arriba esperando la caida anual de estrellas musicales, engullendo el aire para poder seguir vivos, deslizando con las lenguas el vaso para morir otro poquito.

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