domingo, 8 de agosto de 2010
Como es la ciudad.
Y me rindo dejándome a los edificios de elefante monstruoso, de cascada permanente; a la aun agonizante moral; juicios, al júbilo del dolor, a los hombres de hormigón, a los bloques pesados industriales de cielo, al sudor de la ciudad: boca inmensa, húmeda, gruesa y visceral. Al pecado capital, a la carne putrefacta y a las cabezas de pescado, grises punzantes, alimentando maletines, maquiavélicas máquinas, morfos , manchas.
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