Y bailamos descalzas durante horas sobre el suelo de cemento y mierda blanca de pájaro, procurando no caernos desde tan alto como estábamos entonces.
Las canciones, incrustadas en nuestras bocas a martillazos salen despedidas desde una lanzadera espacial y a veces nos hundimos con los cuerpos de plomo y el cemento nos cubre,
nos hace sincerarnos, sentirnos plenos.
No importaría gritar.. y grito
No importaría flotar...ya floto
y somos peces arrastrados en la cascada, sin resistirse a la presión acuática, meando cuando lo necesitamos.
lunes, 30 de agosto de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario